Tu relación con la comida: ¿es buena o tóxica? [Post+test]


El que se pueda mantener una relación tóxica con la comida puede parecerte impensable, pero te diré que es una de las causas más frecuentes de sobrepeso en la actualidad.

Pocas personas saben mantener una buena relación con la comida.

Las relaciones tóxicas no solamente se dan en el seno de las parejas, también las encontramos entre familiares, amigos, compañeros de trabajo, etc.

Incluso somos capaces de mantener una relación tóxica con nosotros mismos, cuando utilizamos un diálogo interno negativo, que nos descalifica, nos culpa o nos exige por encima de nuestros límites.

Mantener una relación tóxica con la comida es una modalidad que ha pasado desapercibida durante mucho tiempo. Esa «discreción» con la que actúa la hace más peligrosa.

En este artículo te explicaré cuáles son las claves, para saber si tu relación con la comida es buena o es tóxica y cómo puedes solucionarlo.

Índice

Lo primero que Necesitas para que tu relación no sea tóxica, es que cada comida te satisfaga en dos aspectos:

  • Físico: Comer tiene que producir un estado de relajación física y placidez. Necesitas comer para mantener un buen estado de salud y sobrevivir.
  • Psicológico: Produce satisfacción psicológica y mejora el estado de ánimo.

La Naturaleza asocia el placer con la supervivencia, para darnos un extra de motivación, a la hora de asegurar nuestra vida y a la de nuestra especie.

Todo lo que tiene que ver con nuestra supervivencia, ya sea el sexo, la comida o nuestra integridad personal, nos proporciona placer.

En resumen, No puedes separar la comida de la satisfacción que te tiene que producir. El placer de una buena comida es una necesidad y no un lujo.

Todo lo que atente contra una relación sostenible y placentera con la comida, lo podemos incluir dentro de un comportamiento tóxico.

No puedes separar la comida de la satisfacción que te tiene que producir. El placer de una buena comida es una necesidad y no un lujo.

14 señales que indican que tienes un comportamiento tóxico con los alimentos:

1º Comes deprisa:

Construyes una relación tóxica con los alimentos, cuando «ofendes» a la comida.


Cuando piensas: “Estoy deseando acabar de comer, para recoger la cocina y llevar los niños al colegio”, has convertido a la comida en un estorbo.

Comes deprisa, porque estás pensando en lo que tienes que hacer a continuación. Así estás convirtiendo la comida en una situación molesta, que te interrumpe en medio de otras tareas que consideras más importantes.

La comida ya no es una situación placentera, destinada a reconfortarte física y mentalmente. Pasa a ser un estorbo. Dejas de mantener una buena relación con la comida y pasa a convertirse en una relación tóxica.

Es necesario que revises tu escala de prioridades, pues estás relegando la comida a un trámite que te resulta molesto.

Te interesa:

Comer deprisa es hacer de la comida un trámite molesto.

2º Asocias la prisa con el acto de comer.

No importa que tengas todo el tiempo del mundo, siempre comerás deprisa por inercia.

La asociación es un proceso psicológico por el que dos circunstancias, que no tienen nada que ver, cuando se presentan juntas durante una serie de repeticiones, acaban siendo asociadas por el sujeto que las experimenta.

Te gusta comer, pero lejos de tener una buena relación con la comida, nunca le dejas espacio a la satisfacción que implica comer, porque al comer deprisa, acabas antes de que se manifieste la sensación placentera.

¿Qué ocurriría si no le prestases atención a las personas que quieres? Estarías creando una relación tóxica con ellas.

3º Culpas a la comida de tu sobrepeso.

Culpas a los alimentos cuando dices: «¡Todo me engorda, ya no sé qué comer!».

Los alimentos te hablan a través de tu cuerpo mediante el sobrepeso y te dicen: «No me gusta cómo me tratas, te agradecería que comas de una manera más respetuosa».

Conviertes a la comida en la responsable de tu sobrepeso. Pero eres tú, la que no respeta las digestiones y no disfruta del placer de comer.

Adelgazar pasa ineludiblemente por reconciliarte con tu manera de comer. Para disfrutar hay que prestar atención.

Recapitulación:

  • Comes deprisa, lo conviertes en una costumbre, automatizas el acto de comer y le quitas toda la gracia.
  • Engordas y culpas a la comida.
  • Como la comida empieza a ser un problema, Tratas de informarte por si hay algún aspecto que se te haya escapado…
  • ¿Qué ocurre cuando te informas?

4º ¿Te privas de aquellos alimentos que consideras peligrosos?

Divides los alimentos en dos categorías: los buenos y los malos.

Cuando consideras que hay alimentos malos, les atribuyes una categoría moral que no tienen.

Este pensamiento refuerza la idea de que los alimentos «malos» son tu enemigo.

Procuras comer alimentos, solo del grupo de los buenos. Así tu alimentación se hará más restrictiva. Esta relación con la comida te hace caer en un círculo vicioso.

Haces muchos sacrificios para controlar tu peso, pero no lo consigues.

No hay alimentos buenos ni malos.

5º Crees que lo más importante de los alimentos son sus nutrientes y las calorías

Para mejorar tu relación con la comida no solo se trata de equilibrar el plato en nutrientes, también hay que equilibrarlo en sabores.

Si conviertes la comida en una mera ingesta de proteínas y minerales, te quedarás insatisfecha.

Lo saludable ha de ser sabroso “saludoso” como me gusta decir, para que se quede en nuestras vidas. Así lo comerás más veces y estarás más sana y delgada.

Recuerda: fomentar una buena relación con la comida consiste en poner en valor lo que te hace disfrutar esa relación: el placer de comer.

6º Actúas como si tuvieses un contador de calorías incorporado:

Si comes más de la cuenta, crees que haciendo un poco más de ejercicio o saltándote la cena, ya es suficiente para compensarlo. Lo que te induce a hacer esfuerzos físicos desmesurados o a pasar un hambre insoportable.

La creencia de que controlas la situación te hará permanecer más tiempo dentro de la relación tóxica con la comida.

7º Tienes una sensación de hambre constante:

Nuestro sistema digestivo está diseñado para comer con calma. Lo que importa no es lo que comemos, sino lo que digerimos.

Comer deprisa implica digestión lenta, por eso tienes sensación de hambre constantemente. Puedes no sentir pesadez de estómago o indigestión, pero el hambre que se presenta tras haber comido es una señal que indica que no has digerido.

Cuando no prestas atención a la comida, ésta deja de proporcionarte satisfacción y acabas sintiendo un hambre constante.

Tú comes sano, pero tienes hambre y aumentas de peso. Tienes la sensación de que la comida no cumple su parte del trato. Es señal de relación tóxica.

8º Cómo interpreta tu mente la sensación de pasar hambre:

  • Si pasas hambre y no adelgazas, sientes una sensación de impotencia e injusticia asociadas a la comida.
  • Cuando tus sacrificios dietéticos no son recompensados como se merecen, la comida pasa a ser una fuente de frustración. Este sentimiento implica que está asentada una relación tóxica.
  • Experimentas confusión. No puedes vivir sin comer y tampoco sabes qué hacer para controlar tu peso.
  • La comida ejerce un poder sobre ti que no controlas. Vives bajo su tiranía. Culpas a la comida, porque no eres consciente de que tu manera de comer, es la que te produce hambre.

9º Caes en el mito de utilizar la fuerza de voluntad.

Pero a más fuerza de voluntad, mayor frustración. Cuanto más te esfuerzas, más te cansas y más te frustras.

Sospechas que a pesar de todo tu esfuerzo, no lo vas a conseguir. Empiezas a pensar que ya no está en tu mano.

Recapitulación:

  • Te preguntas por qué no adelgazas y crees que la clave está en contar calorías.
  • Llevas las cosas un paso más allá, pasas hambre y según la teoría de las calorías, lo estás haciendo de maravilla, porque crees que estás comiendo muy poco. Pero no adelgazas.
  • Psicológicamente estás frustrada, dolida, de mal humor. Resulta que la teoría de las calorías parece que no funciona en ti.
  • Das otra vuelta de tuerca, te esfuerzas un poco más y lo único que consigues es empeorar más la situación.
Una buena comida es una necesidad y no un lijo.

10º Asumes el papel de víctima de los alimentos.

Lo has intentado todo y te sientes frustrada. Pero ya has encontrado un culpable. Los alimentos malos tienen el poder de perjudicarte y tú poco puedes hacer para defenderte de ellos, porque te resultan irresistibles.

En toda relación tóxica hay un componente de amor/odio entre las dos partes.

Los alimentos malos son el culpable, pero crees que no puedes vivir sin ellos.
Lo mismo ocurre en las relaciones tóxicas entre personas.

11º Te preguntas si no habrá una dieta milagrosa, una pastilla o un alimento que pueda solucionar tu frustración.

La necesidad de no perder la esperanza hace que te aferres a este pensamiento mágico.

En esta fase podrías ser víctima de quien te prometa un milagro que solucione tu problema.

Esperas que la solución para adelgazar venga de afuera, porque ya lo has intentado todo y has fracasado.

Eres incapaz de pensar que tienes la capacidad de decidir y solucionar por ti misma. Pero el diálogo interno que acompaña a toda relación tóxica, te impide ver las oportunidades que hay a tu alrededor y tu propia valía personal.

Fantaseas con la posibilidad de que todo pueda cambiar de forma milagrosa, como sueña la víctima de la relación tóxica entre personas. Cree que es una fase pasajera o que ella es capaz de cambiar a su opresor.

12º Crees que tu cuerpo se ha acostumbrado a las dietas.

Eres víctima de otro tipo de pensamiento mágico que trata de explicar «racionalmente» lo que te ocurre. Asumes que tienes que pasar hambre y que todo lo que es sabroso engorda.

Tienes un cuerpo resistente a las dietas o un metabolismo perezoso o, tal vez, una “maldición genética”.

Además de los alimentos, tienes un nuevo enemigo: la incapacidad física.

13º Asumes tu papel de víctima de manera más profunda.

En esta fase crees que no hay nada que puedas hacer. Aceptas el dolor. Aceptas que tendrás que seguir pasando hambre.

Te consideras la víctima y crees que es la otra parte la que tiene que ceder, para poder solucionar la relación.

14º Te pasas la vida a dieta.

Hay muchos alimentos que no puedes comer. De hecho, en ciertos momentos te das atracones de comida por la frustración que te supone todo ese esfuerzo.

Recapitulación:

  • Lo has intentado todo y te das por vencida. Sospechas que te pasa algo raro que te impide adelgazar.
  • Sueñas con una solución milagrosa, una pastilla o una dieta, porque no entiendes por qué no adelgazas.
  • Los kilos ejercen sobre ti, toda su tiranía. Temes que si dejas de sacrificarte engordarás de una manera exagerada.
  • Vives atrapada en una relación tóxica.

Acabo de enumerarte las señales que indican que estás en una relación tóxica. A continuación te inicaré:

La comida no es un acto mecánico.

Las 3 características que convierten en tóxica tu relación con la comida:

a) Una relación tóxica empieza por un cariño no correspondido

Sufres, te sacrificas, lo das todo por esta relación y la otra parte (la comida), te ignora.

Estás convencida de que tu comportamiento alimentario es impecable. Solo comes alimentos saludables, pasas hambre todo el día, lo que te induce a creer que comes poco.

La comida y tu cuerpo tienen un comportamiento caprichoso e incluso tiránico, porque no colaboran pese a todo el interés que estás poniendo en controlar tu peso.

b) En las relaciones tóxicas cada parte se siente defraudada y confundida por el comportamiento del otro. Cada parte se cree con toda la razón y con todos los derechos.

Crees que la comida controla la relación. Pero cuando te conviertes en víctima te echas la culpa.

c) La característica más importante es hacer sentir a la víctima culpable.

Culpable porque no se esfuerza bastante, culpable de tener un defecto que le impide adelgazar, culpable por su ignorancia en saber solucionar un problema.

Te culpas de ser tú, la que se aprovecha de la comida, sin dar nada a cambio.

Te culpas por utilizar las dietas para perder unos kilos sin interesarte por llevar una alimentación sana y satisfactoria, que se traduce en mantener una buena relación con la comida.

Crees que la situación la has provocado con tu comportamiento y ahora se vuelve contra ti.

En realidad no eres culpable de nada, porque estás atrapada en una relación toxica.

Has utilizado una solución que no es la adecuada. Adelgazar no es hacer una dieta para perder unos kilos. Es salvar la relación que quieres mantener con tu comida.

Por eso digo que rehabilito a las personas en su manera de comer, cuando han perdido la capacidad de disfrutar de una comida saludable y sabrosa: Lo que llamamos «saludosa».

La solución a los problemas de peso es multifactorial y no puede basarse exclusivamente en la dieta.

Personalmente evito las dietas restrictivas porque no ayudan a reconciliar a la persona con su manera de comer.

Para disfrutar hay que prestar atención.

Soluciones para disfrutar de una buena relación con la comida:

Necesitas una manera de cocinar saludable y sabrosa que se ajuste a tu estilo de vida.

Te propongo que accedas a nuestra clase gratuita «Cocinar para adelgazar con Platos Encadenados» que encontrarás en nuestro sitio web.

Conocerás las alternativas que necesitas para comer bien, ganando variedad y rapidez en tu cocina.

No es necesario que utilices la imaginación para hacer que tu comida se adapte a tu estilo de vida. Nosotros ya lo hemos hecho por ti.

Todos los vídeos de cocina de nuestro blog son de repostería saludable, porque queremos acabar con la idea de que todo lo que es sabroso tiene que engordar.

¿Quieres reconstruir tu relación con la comida y abandonar esos patrones de comportamiento que te perjudican? Te recomiendo varios vídeos:

Vídeos de nuestro blog que te ayudarán a mejorar tu relación con la comida

En nuestro blog encontrarás vídeos que contienen una información más específica, con recomendaciones adaptadas a tus necesidades. Son vídeos muy motivadores que no deberías perderte.

→ Para combatir tus ideas negativas y tus creencias erróneas te recomiendo este vídeo con todas las enseñanzas que necesitas para preparar tu mente para el adelgazamiento.

→ Para evitar comer con prisa y la ansiedad te sugiero:

Todos ellos son vídeos motivadores y llenos de ideas asequibles y originales.

Nosotros siempre trabajamos sobre la psicología de la persona, su manera de comer y su manera

de cocinar adaptándolas a sus necesidades reales.

La misión de un profesional es abrirte los ojos para que puedas ver dónde está el problema real. Porque muchas veces tus intentos de solución pasan a formar parte de tu problema, cuando la solución nunca debería ser parte del problema.

Estoy completamente seguro de que con la información de este post sabrás si mantienes una relación buena o tóxica con la comida. Por si te queda alguna duda te propongo que hagas este test.

Test para determinar si mantienes una relación tóxica o sana con la comida:

Test de relación tóxica con la comida.

A mayor número de respuestas positivas, más tóxica será la relación mantienes con la comida

*Estos supuestos se refieren a comportamientos habituales y no a conductas esporádicas.

Sé que este post te habrá sido de mucha ayuda para determinar si mentienes una buena relación con la comida o por el contrario, una relación tóxica.

El cuadro que aparece en el vídeo es una pintura acrílica realizada por Fernando Aceiro.


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