¿Sabías que comer por ansiedad te está haciendo engordar?


¿Sabías que comer por ansiedad te está haciendo engordar? Pensar que la dieta y el ejercicio son el principal tratamiento de los problemas de obesidad y sobrepeso es tratar de dar una solución parcial a un problema complejo.
No es del todo cierto, porque uno de los factores que contribuye al sobrepeso es el comer por ansiedad. Y es algo que no puede solucionarse ni con dieta, ni con ejercicio.


Durante toda mi experiencia profesional he visto cómo la ansiedad con la que comemos aumentaba de año en año. Vivimos en una sociedad obsesionada por hacer todo deprisa. Es normal que comer deprisa sea visto como algo tan normal que suele pasar desapercibido. Por eso comer deprisa te hará engordar de una manera tan “solapada”.

¿Cómo se explica que tantas personas, que hacen ejercicio y cuidan su alimentación, tengan serias dificultades para mantener un peso adecuado?, ¿saben que están comiendo por ansiedad?

Porque están aplicando un tratamiento incompleto: Desconocen el mecanismo por el que comer por ansiedad les está haciendo engordar.

Lo que me ha impulsado a escribir este artículo fue poner en valor que en el tratamiento de los problemas de sobrepeso, aprender a comer es tan importante como la dieta o el ejercicio.

La velocidad a la que comes es inversamente proporcional a la velocidad a la que bajas de talla.

Las personas comen menos, cuando lo hacen a la velocidad adecuada, (cuando comen con calma). No es necesario contar, ni pesar los alimentos para comer la cantidad que necesitas. El diseño de tu aparato digestivo está concebido para mantenerte en tu peso adecuado, siempre y cuando no intentes ponerlo a prueba.

La evidencia científica corrobora plenamente que comer por ansiedad te hará engordar.

Comer deprisa implica adelgazar más lento e, incluso, aumentar de talla.

La prisa es una forma de realidad virtual.
La prisa es una realidad virtual.

Las limitaciones del aparato digestivo.

Cuando comes deprisa, los bocados que llegan a tu estómago son demasiado grandes y están muy compactados entre sí. Como resultado no puedes hacer bien la digestión.

El ácido del estómago solamente es capaz de actuar en la capa más externa del alimento y no puede alcanzar su interior.

Las cantidades de ácido que utiliza el estómago son las ideales para la descomposición química de los alimentos en elementos más sencillos. Siempre y cuando estos alimentos tengan el tamaño adecuado. Lo que solo puede ocurrir cuando se come a una velocidad adecuada.

Si comes demasiado rápido lo único que tu estómago puede hacer es “almacenar” la comida hasta que consiga digerirla. Pero para digerirla necesitará fabricar cada vez más ácido, lo que contribuye a aumentar la sensación de pesadez e hinchazón tras la comida.

Una creencia errónea te impedirá entender lo que te ocurre.

Cuando tu estómago no digiere, tampoco puede compartir la comida con el resto de tu cuerpo. Éste permanecerá en ayunas puesto que no se ha podido digerir la comida. Por eso no es raro que sientas hambre cuando acabas de comer.

Entonces tu mente hará una interpretación errónea de lo que sientes. Te hará creer que seguramente comiste muy poco. No es normal que tengas tanta hambre tras la comida.

Crees que el sentir esa hambre es indicativo de que has comido poco.
No entiendes porque engordas si pasas tanta hambre.

Es cierto que comer muy poca cantidad te hará sentir hambre… Pero comer deprisa también. Aunque con una diferencia: Al comer deprisa comes más y no eres consciente de ello. Tu mente está enfocada en otra cosa que no es la comida.

Necesitas alrededor de 20 min., para sentir la sensación de saciedad. Cuando comes en menos tiempo, tendrás hambre todo el día, a pesar de que has comido demasiado. Puedes comer más en 5 minutos, que en 20 minutos. Todo es cuestión de velocidad.

Basas tu razonamiento en una creencia errónea. El organismo se alimenta con lo que se digiere y no con la comida que está almacenada en el estómago sin digerir ¡Cuando comes deprisa permanecerás en ayunas después de comer!

La vida es aquello que ocurre mientras estás ocupada haciendo otra cosa.
Vivir plenamente es prestar atención a la vida.

¿Por qué comes por ansiedad?

Porque comes en modo automático, sin la participación de la razón, ni de la consciencia. Durante la comida sueles estar pensando en lo que harás a continuación.

Suele ocurrir que las horas de las comidas coinciden con momentos de un cambio de actividad a lo largo del día. Es habitual que comas pensando en la cantidad de cosas que tienes pendientes. Tu mente viaja a toda velocidad y tu manera de comer parece querer seguirla.

Por así decirlo, tu mente suele ir dos o tres jugadas por delante de lo que estás haciendo en este momento.

Vivir el presente y concentrarte en comer sirve para que tu cerebro se reajuste, de manera automática, para ser más eficiente.

Cada vez que te preguntes, ¿por qué comer deprisa engorda? Surgirán nuevos argumentos en favor de los diferentes factores que influyen en la salud y el peso adecuado, algunos de los cuales son psicológicos

Tu estado de ánimo influye en tu salud y peso adecuado

La ansiedad y el estrés son los que te empujan a comer deprisa.

¿Eres realmente consciente de tu manera de comer?

Si estás pensando en otra cosa mientras comes. Tu atención no se fija en cómo comes y no puedes registrarlo en tu memoria. Tu mente te hará creer que no tienes ese problema. Si alguien te dice que comes deprisa te costará trabajo creerle. No tienes esa percepción “grabada” en tu memoria.
Cuando comas conscientemente, todo cambiará y comprobarás que controlar el peso te resultará muy sencillo.

En el próximo vídeo incluiré una plantilla de comprobación para que conozcas mejor tu manera de comer.

¿Por qué comer deprisa ayuda a engordar? Comer deprisa. pensar deprisa. Engordar deprisa.
Comer con ansiedad ayuda a engordar.

De que manera comer por ansiedad te está haciendo engordar

Un estilo de vida ajetreado y desordenado.

Creencias erróneas en torno a la comida y la gestión del tiempo

  • Considerar que el acto de comer es una perdida de tiempo.
  • Creer que comer deprisa ahorra tiempo. Ignoras que al ahorrar tiempo en comer lo pierdes en digerir, con la consecuente torpeza mental, somnolencia, pesadez y hambre tras comer, lo que te hará perder más tiempo volviendo a comer.

Creencias erróneas en torno a la comida y a la digestión

  • Ignorar que comer en bocados grandes produce más hambre
  • Creer que si sientes hambre tras comer es debido a que has comido poca cantidad. Ignorar que esa sensación se debe a comer deprisa.
  • Interpretar como hambre lo que es una mala digestión y comer más, cuando lo que necesitas es un antiácido.

Creencias erróneas en torno a la comida y a la saciedad

  • No ser consciente de que comes más cuando lo haces deprisa, porque no sientes tanta saciedad.
  • Perder la sensación normal de saciedad que aparece a los 20 minutos de estar comiendo. Es imposible que la comida te haga sentir saciedad cuando comes en 5 minutos.
  • Ignorar que cuando comes deprisa, puedes comer más cantidad, en 5 minutos que en 20 minutos.

No ser consciente del acto de comer

  • Por la ansiedad que genera estar pensando en todo lo que tienes que hacer después de comer.
  • No disfrutar de lo que estás comiendo porque no eres consciente del acto de comer.

No considerar todos los factores que influyen en tu peso adecuado

  • Dar más importancia a lo que comes (calorías) que a cómo lo comes
  • Centrar el adelgazamiento en la dieta o el ejercicio sin darle importancia a la manera de comer. Sales a correr para quemar calorías, pero comes muchas más cuando comes rápido.

Ignorar tus limitaciones físicas:

  • Creer que puedes ir más allá de tus limitaciones físicas, sin consecuencias. La obesidad es la consecuencia de tratar de comer más rápido de lo que podemos.
  • No trabajar en equipo con tu sistema digestivo.
  • Tras años de comer rápido desajustarás el mecanismo físico, que controla la cantidad de comida que necesitas comer para estar sana.

Comprendes por qué comer por ansiedad te está haciendo engordar

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