Comer por ira


Comer por ira es mucho más frecuente de lo que imaginas, porque la ira está relacionada con los mecanismos de supervivencia, por eso goza de una preferencia especial en nuestra mente y siempre está preparada para entrar en acción

Por otra parte, comer también es fundamental para nuestra supervivencia, no es de extrañar que todo lo que se relaciona con nuestra supervivencia esté interconectado y por eso es tan frecuente comer por ira.

La solución a la ira, rencor, rabia, furia o como queramos llamarla, no es reprimirla. No se puede reprimir lo que nos ayuda a sobrevivir. Aquí el tratamiento es aprender a manejarla. Porque la ira y el comer por ira no tienen interruptor de apagado. Se activan de manera automática sin tu intervención consciente.

En general, aprendemos a manejar la ira imitando lo que hacen los demás, pero ¿Qué ocurre si los demás no saben manejarla?: Que tú no aprenderás a gestionar la herramienta de la ira, y la ira controlará tus pensamientos, tus sentimientos y tu manera de comportarte.

A pesar de todos los inconvenientes que hacen tan difícil gestionar la ira y comer por ira, lo que nos hace especiales a los seres humanos es que con un cerebro tan limitado, como el que tenemos, seamos capaces de conseguir resultados extraordinarios, cuando aprendemos los rudimentos básicos de su manejo.

La clave para manejar el comer por ira está en el uso que le das a tus recursos, en tu capacidad de adaptación.

Lo que hace complicado al cerebro, no es que sea un super-computador o que sea demasiado rudimentario, sino que su sistema operativo no ha sido actualizado desde el paleolítico y necesita un reseteo, para asumir esta especie de locura que llamamos mundo moderno.

De eso va este artículo, de cómo sacarle el mejor partido a unos recursos limitados para unas expectativas poco reales y muy ambiciosas, porque ésta es la clave para entender la psicología humana.

Comida y rabia.

➡️ ¿Cuál es el principal inconveniente de la ira?

Que la ira siempre produce víctimas y no discrimina a quién hace daño. 

Solemos dirigir nuestra ira contra las personas que tenemos cerca. A veces, son las personas que más queremos. Ése es el principal problema de la ira, que tarde o temprano, afectará a tus relaciones afectivas y laborales.

La ira es una emoción humana natural que es muy útil en determinadas circunstancias, ya que facilita la violencia. Su misión es prepararnos para hacer frente a una amenaza, por eso es importante saber manejarla de manera proporcional a las circunstancias que te amenazan.

Otro inconveniente de la ira es que se acompaña de sentimientos de venganza que es un intento de reparar la injusticia, el rechazo o la ofensa que hemos sufrido. Ese deseo de venganza es lo que la mantiene viva y la incrementa a lo largo del tiempo.

Muchos estudios relacionan la ira con los trastornos cardíacos, por eso te dije que la ira siempre genera víctimas, no solo hacia los demás, sino contra el propio usuario, en forma de enfermedad cardiovascular.

La ira nos sabotea como personas y nos hace mostrar al mundo la peor versión de nosotros mismos.

Por último, decirte que también nos produce inseguridad, culpabilidad, sentimientos de vergüenza social, al no poder controlarnos y mostrar esa faceta de pérdida de control a los demás. Por eso los demás tratarán de evitarnos, si no gestionamos nuestra ira.

Es muy frecuente que la ira y la depresión caminen de la mano.

➡️ ¿Qué relación tiene la ira con la comida?

Las dos están relacionadas con nuestra supervivencia y están interconectadas, por eso es normal que algunas personas que manifiestan rencor o deseos de venganza, también manifiesten la necesidad de comer sin hambre.

Las metáforas y refranes que utilizamos en nuestro lenguaje coloquial reflejan esta conexión entre comida y rabia.

  • “Me tuve que tragar la rabia”
  • “Estoy tan furiosa que muerdo”.
  • “Todo lo que comas con rabia te envenenará”.
  • “Al comer y al rabiar, lo malo es empezar porque no podrás parar”.
La relación entre la comida y la rabia.

➡️ ¿Contra quién dirigimos nuestra ira? 

Contra las personas que tenemos cerca, no importa cuanto afecto sintamos por ellas. La ira necesita una víctima y esa víctima tanto podría ser alguien querido, como podrías ser tú misma.

Toma nota:

El rencor es un arma de destrucción masiva y de corto alcance, que no discrimina contra quien va dirigido.

Afecta sobre todo a las personas más próximas y en mayor medida, a la persona que siente ira.

➡️ ¿Una persona puede dirigir su ira contra ella misma?

Desde luego, incluso hay personas que llegan al extremo de autolesionarse, porque su autoestima es muy baja, se sienten culpables de muchas cosas y se creen merecedoras de un castigo como puede ser autolesionarse o comer algo que no les conviene.

Los suicidas, en cambio, se sienten tan desbordados por su sufrimiento que buscan la muerte como un alivio, pero no como un acto de cobardía o un intento de auto-castigarse.

El mecanismo de la rabia.

➡️ ¿Qué pasa exactamente con una persona que come por ira?

Que cuando dirige la ira contra ella misma busca algo que la haga sentir muy mal, por ejemplo comer cuando no tiene hambre, en respuesta a algo que le genera ira y un deseo de venganza.

Esta persona puede sentirse merecedora de un castigo, cuando no reacciona cómo cree que debería haber reaccionado ante la situación que le produjo rabia, o también, si reaccionó con demasiada rabia y perdió los papeles. Siente tanta avergüenza por su comportamiento que dirigirá la ira contra ella misma.

Cuando su autoestima está más baja pensará que es una persona incapaz de afrontar las situaciones que le causan ira, se preguntará cuándo aprenderá a afrontar esas situaciones. Con frecuencia se ve a sí misma como el enemigo, por su torpeza, creerá que es merecedora de un castigo y buscará un comportamiento que le resulte especialmente molesto y humillante, como por ejemplo comer algo que engorde mucho. No importa si le gusta o no, porque come para castigarse.

Esa comida va dirigida a dónde más le duele y servirá como prueba de que es una persona torpe, que no sabe controlarse y merece un castigo.

Pero además en esta historia hay otros culpables, que son todos aquellos que la han hecho perder el control, ya sea su jefe, una cliente, su pareja que olvido algo importante o sus hijos que no se portaron bien. 

Agredirse a uno mismo evita descargar la ira sobre los demás, pero te hará pensar de una manera que te hará culpar a los demás de tu ira. Tarde o temprano descargarás tu ira sobre ellos, lo que te hará sentir mal y avergonzada.

Así el rencor nunca dejará de crecer.

La rabia te hace comer.

➡️ ¿Cómo se puede provocar la rabia en otra persona?

Solemos decir que hay personas o situaciones que nos provocan ira. La realidad es que para provocar rabia a otra persona, el elemento más importante es su colaboración desinteresada, digo desinteresada porque esa persona tiene mucho que perder.

Cuando alguien te trate de manera injusta te causará un daño, pero esa persona no sale inmune de su ataque, porque también sufrirá su propia ira. No puedes hacer nada por controlar la ira de los demás.

Lo importante aquí es que no sumes tu propia ira a la ira de la otra persona.

Nadie es capaz de sacar rabia de dónde no la hay. Para conseguir la ira se necesita un terreno muy bien abonado con pensamientos negativos y creencias erróneas de primera calidad, porque dónde no se ha preparado el terreno de la ira con anterioridad, ésta no crece.

Todo se basa en unas expectativas falsas que la víctima de la ira ya tiene preparadas de antemano en su mente, por ejemplo: “Tengo todo el derecho a recibir un trato justo y me lo merezco, nadie bajo ningún concepto debería faltarme al respeto”.

Es totalmente cierto que la propaganda nos dice que somos merecedores de todos los derechos posibles. Pero esos derechos no siempre están a disposición del público. La realidad no siempre se comporta como una democracia, aunque a menudo se le da ese nombre. Lo que ocurre en el mundo real no coincide con las utopías que nos promete la propaganda.

La relación entre los estados de ánimo y la comida.

➡️ ¿Qué ocurre cuando la cruda realidad no coincide con tus expectativas?

Cuando contrastamos la expectativa de todos nuestros privilegios con una realidad tacaña en derechos, ocurre que sacamos unas conclusiones erróneas que enturbian aún más la realidad porque:

  • Exageramos los inconvenientes: Pensamos que estamos en manos de personas que no hacen lo que deberían hacer, porque esa es su obligación. Así nos provocan un ataque de ira y acabamos comiendo por ira. Creemos que no hay derecho a que nos traten así de mal.
  • También pensamos que nunca superaremos ese trauma que nunca debería haber ocurrido. Sentimos que no lo podremos soportar porque se han violado nuestros derechos. 
  • Culpamos a los demás, pensamos que son absolutamente malvados y que disfrutan haciéndonos rabiar. Porque han hecho una cosa que no se debería hacer. Cuando comes por rabia te condenas a ti misma cuando piensas: “Soy absolutamente idiota me merezco todos los kilos que me sobran y algunos más, porque no sé controlarme y he hecho una cosa que nunca debería hacerme a mí misma”.
  • Te culpas a ti misma cuando piensas que si cometes el más mínimo error serás una fracasada, que nunca conseguirá adelgazar, porque así le demuestras a los demás que no sabes controlarte y no vales para nada.

El abono de la rabia es pensar que tenemos que hacerlo todo bien, todo el tiempo, que los demás tendrían que reconocer todo lo que hacemos y tratarnos con amabilidad siempre.

Esta expectativa exagerada implica un contrato con el destino y la sociedad: Si yo me porto bien, el destino y la sociedad tendrían que portarse bien conmigo, pero resulta que el destino y la sociedad no ha firmado ningún contrato. El destino y la sociedad no están obligados a actuar como yo pienso que deberían, esa es

Y es así como teniendo toda la razón (en la teoría), estás muy equivocada (en la práctica).

La rabia es una respuesta exagerada.

➡️ Ten mucho cuidado con todo lo que resuene en tu cabeza y diga:

  • Tengo que hacerlo todo bien. No puedo cometer errores. Tengo que ser un ejemplo para los demás.
  • Los demás tienen que tratarme siempre bien.
  • Las cosas deberían que ser como yo creo.

Ese es el terreno donde crece la ira. Estas creencias generan mucha ansiedad, frustración y rabia cuando no se cumplen y casi siempre no se cumplen.

Los humanos somos una especie que se adapta muy bien al mundo, pero cuando algunos humanos pretenden que el mundo se adapte a sus necesidades, caprichos o deseos, aparecen los problemas personales, sociales y planetarios.

Las creencias erróneas de cada persona son lo que más le dificultan la existencia. Porque cuando una persona se marca unas expectativas muy altas y no se cumplen, empieza a pensar que no es lo suficientemente buena o que no está capacitada. Así deteriora su autoestima. Casi siempre analizará su presunto fracaso de manera exagerada, se dirá a sí misma que nunca lo conseguirá y que es mejor no intentarlo.

La expectativa exagerada y la creencia de que no se puede fracasar nunca, generarán ansiedad, depresión, odio hacia ti misma y baja autoestima.

➡️ ¿Dónde está el origen de tu rabia?

Lo que te provoca rabia no es lo que te ocurre, ni cómo te tratan los demás, sino cómo te lo tomas. Ése es el origen de tu rabia y ésa es la causa de comer por ira.

A fuerza de repetirte constantemente aquello que te provoca rabia, te lo acabarás creyendo por un simple acto de autosugestión y formará parte de cómo te hablas habitualmente.

El cómo te hablas se convertirá en cómo te tratas.

Es necesario gestionar la rabia, no por lo que la rabia puede hacerle a los demás, sino por lo que te acabará haciendo a ti y a las personas que te quieren.

No se trata de eliminar tus creencias erróneas, sino de reducirlas de tamaño, para que puedas vivir con ellas sin que minen tu autoestima

Has de tener presente que las personas buenas no lo son todo el tiempo, ni con todo el mundo. Que la estupidez humana es la cualidad más conocida de nuestra especie y que muchas cosas que te hacen daño de los demás, te las hacen por estupidez y no por odio o rencor hacia ti

Tú no puedes evitar el ataque de otra persona, pero puedes minimizar sus consecuencias, en concreto el daño que tu propia ira provocará en ti.

El origen de la ira.

➡️ ¿Cómo deteriora tu autoestima la rabia?

Las personas habitualmente somos torpes y cometemos errores. Si odias a los demás por comportarse cómo se comportan, te estás odiando a ti misma, porque te comportas igual que ellos, aunque no seas consciente.

La autocondena es lo contrario a la autoestima y la autoestima es el sistema de defensas psicológico de nuestra mente. Porque de la autoestima depende nuestra salud psicológica y nuestra creatividad para resolver dificultades.

Es necesario distinguir entre lo que nos molesta de la conducta de una persona y lo que pensamos sobre la persona en conjunto. Porque solemos atribuir una característica general a esa persona por un comportamiento particular. Es cierto que determinada persona puede no comportarse amablemente, pero no puedes deducir que es una persona antipática e insoportable, cuando puede ocurrir que carezca de habilidades sociales o porque ese día, por el motivo que sea, no actuó cómo lo hace habitualmente.

¿Cómo tratar con las creencias erróneas?

Con las preguntas que vienen a continuación podrás detectar esas creencias erróneas que tienes sobre determinadas personas o sobre ti misma. El resultado será que no te enfadarás tanto.

  • ¿Tienes alguna prueba racional que justifique esa creencia?
  • ¿Conoces alguna evidencia que invalide esa creencia?
  • ¿Hay alguna ley del Universo que indique que las personas deban comportarse de otra manera o que están obligadas a comportarse como tu desearías?
  • ¿Tienes alguna prueba de que lo que crees, sobre una situación determinada, es cierto y de que los otros son siempre malas personas por un comportamiento puntual? ¿crees que en ocasiones se portan bien?
  • ¿Qué cosas malas te podrían ocurrir en la practica, si mantienes una relación con alguien que te trata de manera injusta?
  • ¿Qué cosas buenas pueden ocurrir, o puedes hacer que ocurran, si te siguen tratando de manera injusta, sin que puedas evitarlo?
Ira y comida.

También necesitarás aumentar tu tolerancia a la frustración:

Cuando te enfadas piensas que lo que te ocurre no debería ocurrir y que no lo soportas. Lo que te produce frustración es lo que significa la frustración para ti.

¿Piensas que la frustración no debería existir, porque lo complica todo?

¿Sabías que la utilidad de los obstáculos es que aprendamos a adaptarnos mejor al entorno?, ¿Sabías que la actitud de resolver problemas nos hace sobrevivir y prosperar?

Deseas no tener problemas, pero acaso ¿No es mejor desear ser capaz de resolver los problemas que se presenten? Ése es el mejor deseo que podría tener una persona.

Medita sobre lo que te causa frustración: Lo que te causa más frustración  son las expectativas irreales que tienes hacia la frustración. 

Olvídate ya de lo que te produce frustración y céntrate en mejorar las cosas y tus relaciones con los demás.

Rabia, ira, cólera y rencor.

➡️ Reflexiona sobre tu necesidad de ser aceptada:

Nuestra necesidad de ser aceptados por los demás es un gran problema, sobre todo porque ya sabemos cómo nos perjudica.

Normalmente pensamos que cuando alguien rechaza nuestra necesidad de ser aceptado, nos hace sentir ira hacia su persona, porque nos ha defraudado. Pero es una hostilidad que nace únicamente de nuestro amor propio herido. No la ha provocado la otra persona.

La realidad es que la ira no nos la provocan los demás, sino que la sentimos nosotros y surge de esa necesidad que tenemos de aceptación.

Pensar que los demás deberían aceptarnos incondicionalmente es una expectativa falsa, la realidad es que poco le importamos a nadie.

Se trata de aceptar que todos nos equivocamos y tener en cuenta el daño que causa la venganza y la tendencia tan humana de perpetuar la rabia.

¿Cuál es la conclusión del comer por ira?

En este artículo has aprendido que tu manera de pensar y en concreto tus expectativas exageradas son la causa de comer por ira.

 La ira no se gestiona contando hasta 10, aunque a veces ayuda, ni practicando la paciencia, ni repitiendo frases positivas todo el día. Se gestiona con pensamientos que te hagan dudar de aquellas creencias erróneas que son el terreno de la ira.

Comer por ira surge del rencor hacia ti misma por no ser lo suficiente buena. Has olvidado que también eres capaz de aprender de tus errores y esa es la única manera de mejorar. 

Qué te quede claro que la ira es un arma de destrucción masiva, pero de corto alcance, porque cuando la utilizamos resultamos heridos y también herimos a las personas que más queremos.

Los humanos estamos diseñados para enfadarnos con mucha facilidad, ahora sabes que nuestra ira la provoca nuestras creencias erróneas y no las personas a las que acusamos de causarla.

La característica psicológica principal que deberíamos desarrollar, para gestionar la ira es la capacidad de adaptarnos a nuestro entorno. Adaptarnos no es conformarnos cuando nos ataquen o sufrir con paciencia la injusticia, sino utilizar los recursos de que disponemos para mejorar esas situaciones.

Creer que tienes derecho a no tener ningún problema, te aleja del mayor tesoro que posees: Tu creatividad a la hora de solucionar problemas.

Espero que hayas aprendido mucho para evitar comer por ira, la clave está en saber que tu manera de pensar es la causa de tu ira. Tan solo has de revisar aquellos pensamientos que te culpan o que te degradan. Las personas que dirigen su ira hacia ti, son las que ignoran lo que ahora sabes.

Ahora saber todo lo que necesitas sobre comer por ira.

Te interesa:

Para saber más:


Deja un comentario

Responsable: Fernando Aceiro, siendo la Finalidad; envío de mis publicaciones así como correos comerciales. La Legitimación; es gracias a tu consentimiento. Destinatarios: tus datos se encuentran alojados en los servidores de mi plataforma de email marketing Mailchimp, ubicados en EEUU y acogidos al EU-US Privacy Shield. Ver política de privacidad de Mailchimp. Podrás ejercer Tus Derechos de Acceso, Rectificación, Limitación o Suprimir tus datos en info@fernandoaceiro.com. Para más información consulte nuestra Política de Privacidad.