Inmunidad y carencia de vitamina D ¿Qué relación tienen?


¿La carencia de vitamina D tiene una relación directa con la inmunidad?

La respuesta es un rotundo.

Aunque te diré, que esta respuesta necesita dos aclaraciones:

  • La vitamina D, NO es una solución milagrosa contra las enfermedades del sistema inmune.
  • La importancia de la vitamina D ha aumentado enormemente debido a la misteriosa carencia que padece la población, que la hace propensa a la desmineralización ósea y que menoscaba su Inmunidad.

Tu sistema inmunitario está formado por una serie de elementos que trabajan muy bien en equipo. Aquí no hay sitio para los individualistas, como los alimentos con superpoderes o las vitaminas milagrosas.

En este artículo te explicaré qué alimentos la contienen y cómo favorecer que tu organismo la sintetice. Te pondré al día sobre los desafíos a los que se enfrenta nuestro deseo de alimentarnos de manera saludable.

La vitamina D es un elemento importante de nuestra inmunidad.

¿Para qué sirve la vitamina D?

La vitamina D es fundamental para mantener el esqueleto sano y bien osificado y , también, es necesaria para el buen funcionamiento de nuestro sistema de defensas.

En el pasado era frecuente detectar carencia de vitamina D en la población anciana de los países nórdicos, pero actualmente es habitual encontrarla en latitudes mediterráneas y en personas jóvenes.

Su carencia provoca raquitismo en los niños, osteomalacia en los adultos y es muy posible que esté implicada en la osteoporosis, que es una enfermedad relacionada con la pérdida de calcio de los huesos, que se hacen más frágiles y propensos a sufrir fracturas.

Desde hace tiempo se le ha dado más importancia a su acción sobre el sistema de inmunidad, dado que la carencia de vitamina D es tan frecuente en la población.

En realidad, poco se sabe sobre la causa de esta carencia, pero en este post voy a darte consejos profesionales para que sepas cómo utilizar esta vitamina.

¿Cómo evitar la carencia de vitamina D para potenciar la inmunidad?

Has de saber que la exposición solar es imprescindible para que nuestra piel sintetice la vitamina D a partir de los rayos UVA. Por eso a la vitamina D se la llama «La vitamina del Sol».

Su síntesis varia con la radiación solar, por lo que es diferente según la latitud y la época del año.

Las circunstancias que bloquean la acción de los rayos UVA son las mismas que dificultan la fabricación de la vitamina, a saber:

  • La ropa y cualquier tejido.
  • El cristal.
  • Los protectores solares.
  • Una piel muy morena.

Las pieles más blancas la sintetizan con más eficacia que las pieles morenas.

Es necesario evitar una exposición solar excesiva, para impedir que la piel se pigmente demasiado, ya que de esa manera se sintetiza menos vitamina D (y aumenta el riesgo de padecer un cáncer de piel).

La exposición solar ha de tomarse en su justa medida: las dosis muy altas o demasiado bajas son perjudiciales, por una u otra razón.

Se recomienda una exposición solar mínima de 10 minutos en brazos y cabeza sin protección con una frecuencia de 3 veces por semana.

La carencia de la vitamina D repercute en la inmunidad y la salud ósea.

¿Qué alimentos contienen vitamina D (y debes incorporarlos a tu lista de la compra)?

Los pescados azules y el aceite de hígado de los pescados son las fuentes más ricas en vitamina D.

En el mercado puedes encontrar conservas de hígado de bacalao o de rape que son muy ricas en esta vitamina y que además están deliciosas.

Entre otros alimentos que tienen vitamina D también destacan:

  • Lácteos y bebidas vegetales enriquecidas.
  • Huevo.
  • Germen de trigo.
  • Pan
  • Champiñones.

¿Por qué la carencia de vitamina D es un misterio?

En teoría no es tan fácil sufrir una deficiencia de vitamina D, porque es necesario que, además de una insuficiente exposición a la luz solar, haya una disminución de su consumo en la dieta.

Tendrían que presentarse las dos causas simultáneamente, lo que es bastante improbable, de ahí que la carencia de esta vitamina resulte una situación tan misteriosa.

La alarma social que está generando el aumento de la osteopororsis y la desmineralización de los huesos en general, ha hecho que aumenten las recomendaciones del consumo de calcio dietético a la población, favoreciendo la oferta de alimentos enriquecidos en calcio por parte de la industria.

Pero, sin vitamina D, no es muy buena idea tomar más calcio.

Es absurdo aumentar el consumo de calcio cuando el cuerpo no lo puede utilizar, porque la función de la vitamina D es ayudar al organismo a absorber y a utilizar el calcio.

¿Has aumentado tu consumo de calcio porque has oído que te ayudará a tener los huesos más fuertes?

(Esta información te interesa).

El calcio, en exceso, agrava la carencia de vitamina D.

Para explicarlo se han propuesto dos teorías:

  • A mayor suministro de calcio, mayor gasto y utilización de vitamina D, para asimilar ese exceso de calcio.
  •  Todo lo contrario, cuando hay demasiado calcio en el organismo, este sabe que no necesitamos absorber más calcio y nuestro cuerpo ahorra vitamina D.

Dos situaciones diferentes que se traducen en el mismo resultado: una disminución de la vitamina D.

El exceso de calcio, favorece la aparición de piedras de riñón.

El aumento de calcio en el organismo provoca una disminución del fósforo.

Calcio y fósforo tienen que guardar siempre un equilibrio, si aumenta uno de ellos, el otro disminuye.

Has de saber que los alimentos enriquecidos en calcio y los aditivos alimentarios con compuestos de fósforo, no son recomendables porque rompen este equilibrio.

Los suplementos de calcio deberían incluir la proporción adecuada de fósforo y otros minerales necesarios para la osificación.

Las personas con unos huesos enriquecidos en calcio, tendrán un riesgo mayor de fracturas.

Porque sus huesos serán más duros y eso favorece que se rompan con más facilidad.

El hueso ha de tener un cierto grado de flexibilidad para que no se rompa tan fácil. Esa es la función de la matriz colágena del hueso.

Para disminuir las fracturas, necesitas una buena matriz ósea.

Tener unos huesos sanos, no es lo mismo que tener unos huesos duros.

El hueso está constituido por calcio, fósforo, magnesio y otros muchos componentes. No tiene mucho sentido aumentar el consumo de calcio, si queremos unos huesos sanos.

La vitamina D nos ayuda a absorber el calcio de los alimentos. Aumentar la cantidad de calcio, sin aumentar la de vitamina D no tiene mucho sentido.

Hay una carencia de vitamina D a nivel mundial.

¿Qué dosis de vitamina D necesitas?

En la actualidad no existe un consenso sobre cuál debería ser la cantidad mínima de vitamina D a partir de la cual debería recomendarse tomar un complemento.

Cuando no hay consenso es que no hay un conocimiento claro de cómo hay que actuar en esta situación, porque no se conocen todas las circunstancias que intervienen en este problema.

Hay opiniones muy dispares que no facilitan el acuerdo.

Problemas derivados de la deficiencia de vitamina D.

  • Tumores, sobre todo de colon y mama.
  • Déficit de la función inmunológica (defensas bajas).
  • La diabetes de tipo I y la esclerosis múltiple.
  • Mayor frecuencia de hipertensión arterial.

Causas que influyen en la disminución de la vitamina D

Más allá de la escasa ingesta de alimentos que contienen vitamina D y exposición solar inadecuada, estos son los motivos de su carencia:

  • Problemas gastrointestinales que dificulten su absorción alimentaria
    • Cirugía de estómago.
    • Enfermedades intestinales que dificultan la absorción de alimentos.
    • Alteración de la flora bacteriana intestinal, la microbiota.
    • Cirrosis.
  • Medicamentos antoconvulsionantes.
  • Enfermedades renales.
  • Trastornos de la glándula paratiroidea o su extracción quirúrgica.
  • El consumo de alcohol.
  • Obesidad.

¿Por qué hay tanta polémica en torno a la carencia de vitamina D y la inmunidad?

Hay expertos que recomiendan suplementar a toda la población, dado que las carencias leves son muy frecuentes en general.

Otros especialistas recomiendan no dar suplementos de vitamina D, porque al parecer no ofrecen ningún beneficio.

Ya sabemos que tenemos que tomar el sol en su cantidad justa y que es necesario aumentar el consumo de alimentos que tienen vitamina D.

Entonces…

  • ¿Por qué sigue aumentando la carencia de vitamina D?
  • ¿Hay alguna substancia en nuestra alimentación que sea perjudicial para la vitamina D?
  • ¿Qué ocurriría si hubiese algo en los alimentos que impidiese la absorción de la vitamina D alimentaria y que, al mismo tiempo, consumiese la vitamina D que fabrica nuestra piel?
La vitamina del sol necesita de una microbiota intestinal saludable.

¿Quiénes son los ospechosos habituales en la carencia de vitamina D?

El ácido fosfórico

Conocido por E338, y los demás compuestos de fósforo, han sido tradicionalmente los principales sospechosos.

Se utilizan en los alimentos procesados como antioxidantes, estabilizantes y correctores de la acidez.

Los encontramos en fiambres, embutidos, patés, vinagres, aderezos, refrescos, zumos, bollería y en general en casi todos los alimentos procesados.

El ácido fosfórico está presente en demasiados alimentos de uso frecuente. Tanto es así, que es muy difícil limitar su consumo a los pacientes con enfermedades renales, en los que hay que controlar con mucha exactitud la cantidad de fósforo que consumen diariamente.

Hay opiniones, que defienden la inocuidad de este aditivo, ya que insisten en que las dosis que utiliza la industria son seguras.

Los aditivos alimentarios que contienen fósforo y los que aportan substancias de carácter ácido.

Además de complicar la síntesis de vitamina D, los aditivos alimentarios hacen que el calcio de nuestros huesos tenga que utilizarse para equilibrar ese exceso de fósforo y de ácidos.

Esos aditivos nos hacen perder calcio del hueso.

Una de las acciones del calcio en nuestro organismo es controlar la acidez, y ello es debido a que tiene un efecto antiácido muy importante.

Los criterios de seguridad alimentaria se basan en la cantidad de aditivo por debajo de la cual esa substancia se considera segura.

Lo cierto es que están tan presentes en nuestra alimentación y en tantos alimentos a la vez, que nadie sabe con seguridad qué cantidad real consume una persona.

Lo importante ya no es su dosis segura, sino cómo ese aditivo, a dosis seguras, estresa el equilibrio interno de nuestro organismo.

El papel de la microbiota o flora intestinal

Está tan alterada en la población en general que podría dificultar la absorción y síntesis de la vitamina D por parte de nuestro organismo.

Sería necesario respetar las cualidades naturales de los alimentos que favorecen la salud de la flora intestinal.

¿Sabías que la vitamina K se sintetiza en el intestino por nuestras bacterias?

¿Y que esta vitamina es necesaria para la buena función de la vitamina D?

También está muy implicada en el metabolismo del calcio y la vitamina D.

Hay datos que indican que la población occidental, en general, es deficitaria en vitamina K.

La utilización excesiva de antibióticos por parte de la industria alimentaria podría estar detrás de esta deficiencia.

La vitamina K es conocida porque favorece la coagulación de la sangre, pero ¿qué relación tiene con la vitamina D?

La vitamina K actúa sobre dos enzimas:

  • La osteocalcina que une el calcio a la matriz ósea.
  • La Proteína Matriz Gla que elimina el calcio que se deposita en la pared de las arterias provocando enfermedades vasculares.

Es frecuente que las personas con mala salud ósea, también padezcan de mala salud vascular.

Los aditivos son los principales sospechosos de la carencia de vitamina D.

La inmunidad deficitaria y la carencia de vitamina D son serio problema en la población anciana.

Lo más irónico es que la vitamina D favorece la transmisión de las órdenes nerviosas a nuestros músculos.

Se sabe que la vitamina D ayuda a reducir el riesgo asociado con la debilidad muscular y la inestabilidad postural.

Su carencia estaría implicada en el mayor riesgo de caídas en los ancianos, lo que generaría un mayor peligro de fracturas.

Asimismo, sabemos que estimula nuestro sistema de defensas y tiene un efecto protector frente a determinados tipos de cáncer.

Las defensas bajas, el riesgo de cáncer y de padecer infecciones son varios factores frecuentes en la población más anciana.

El problema real de los aditivos alimentarios en la carencia de vitamina D y los problemas de inmunidad

El fósforo natural es imprescindible en nuestra alimentación y en nuestra salud ósea en su cantidad adecuada.

El que un aditivo cumpla la legislación no garantiza que sea adecuado para las personas, «en todos sus aspectos». 

Los aditivos actuales han favorecido que los alimentos ricos en azúcares refinados y grasas saturadas predominen, en oferta y precio, sobre los alimentos frescos.

Y ese es un problema muy serio.

También están fomentando la cultura de la inmediatez y de lo instantáneo a la hora de alimentarnos, frente a la cultura del alimento saludable, nutritivo, que requiere un tiempo de elaboración y que no siempre está disponible, pues es estacional.

El problema ya no son los aditivos en sí mismos, sino todos estos problemas indirectos que traen añadidos.

Defender los aditivos es defender un estilo de alimentación muy perjudicial.

Ya no vale la excusa de que los aditivos son necesarios para conservar más tiempo los alimentos procesados, el problema real es que se han quedado obsoletos para las necesidades alimentarias de la población actual.

Es necesario invertir en innovación y no seguir defendiendo técnicas de conservación que son más baratas para el fabricante, y que no mejoran la alimentación de las personas, sino que hacen que dejen de comer alimentos saludables.

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Vivimos en un mundo que cumple todos los criterios de seguridad alimentaria posibles.

También está ocurriendo una verdadera catástrofe ecológica en el intestino de las personas y de la que se ha culpado a la presencia de antibióticos que se consideran “seguros” en los alimentos.

Estamos viviendo una avalancha de deficiencia de vitamina D y nadie se explica por qué.

Cada vez se hace más necesario utilizar medios de conservación alimentaria que sean más sostenibles con los seres humanos y cada vez es más importante que haya una oferta mayor de alimentos frescos «reales» en los mercados.

La carencia de vitamina D tiene una relación directa con un menoscabo de la inmunidad, pero no es la causa de que seamos más ensibles a las enfermedades infecciosas.

Sería necesario investigar este fenómeno tan misterioso. No es normal que una vitamina que está tan disponible de forma natural sea objeto de esta carencia.

¿Consideras necesario tener más en cuenta nuestra alimentación a la hora de cuidarnos?

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