Sanar el trauma para alcanzar un peso saludable

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Un trauma es un acontecimiento que causa una enorme angustia y dolor emocional. Con frecuencia provoca a un daño físico y psicológico que puede ser crónico o permanente.

Cuando el trauma psicológico se queda en tu vida pierdes la sensación de control sobre ti mismo y sientes que estás a merced de las circunstancias.

Lo que te ha ocurrido en el pasado no se puede arreglar. Pero hay algo que siempre puedes hacer, y es cambiar el significado que tiene para ti mismo el trauma, así cambiarás la actitud de víctima por la de superviviente. Es decir, te convertirás una persona que es capaz de superar problemas.

Ejemplo de un significado tóxico: 

«Durante mi infancia mis padres no se ocuparon de mí. Todo el daño que me produjeron se refleja en la actualidad. Tengo muchos problemas provocados por aquel trauma del pasado que me perseguirá toda la vida».

Ejemplo de un significado saludable:

«He sobrevivido a una situación muy difícil en mi infancia. Si he llegado hasta aquí significa que soy una persona con gran fortaleza interior. Recordar el pasado me deprime, pero al mismo tiempo me hace más fuerte. He de tener en cuenta que bajo esta apariencia fuerte hay heridas que no están del todo cicatrizadas, posiblemente necesitaré ayuda para curarlas, así desarrollaré todo mi potencial y la capacidad de ser feliz».

La forma en la nos tomamos el pasado puede determinar cuál será nuestra actitud ante el futuro.

La imagen que creamos sobre nosotros mismos influirá en nuestra autoestima. La autoestima es la opinión que tenemos de nosotros mismos sobre cómo nos enfrentamos a los problemas de la vida.

Así podemos elegir entre la actitud de víctima de las circunstancias o la actitud que resuelve problemas con autoestima. Nuestra autoestima es un reflejo de esa imagen

trauma perdon

▶️ ¿Por qué el sobre-peso y la obesidad se relacionan frecuentemente con los traumas del pasado?

Hay quién cree que es una forma de desplazar el problema cuando piensas: «El trauma no se ve a simple vista y no me preocupa. Lo que sí me preocupa es la consecuencia de ese trauma, esto es, la obesidad que se ve a simple vista».

Tras sufrir un trauma es más frecuente caer en conductas autodestructivas como el tabaquismo, obesidad, autolesiones, pensamientos negativos constantes, miedo, etc.

El estrés permanente hace que los niveles de cortisol se mantengan elevados durante mucho tiempo lo que deteriora gravemente nuestra resistencia a la enfermedad y también se sabe que favorece la obesidad. 

Existe una secuencia de acontecimientos que se repite con mucha frecuencia: Un adulto descarga su responsabilidad en un niño. Es decir le exige algo para lo que un niño no está capacitado. Lo normal es que el niño no esté a la altura de lo que se le pide y cometa algún error. Entonces el adulto culpa al niño y le dice que es merecedor de un castigo. El niño se lo cree y acepta sufrir un castigo injusto o un mal trato porque se cree merecedor de él.

La educación verdadera consiste en influir en el niño para que adopte un comportamiento que le favorezca. La manipulación consiste en engañar niño para aprovecharse de él y siempre provoca un trauma.

Esta forma de reaccionar traumática queda grabada en la mente del niño y permanece enquistada hasta la etapa adulta en que repite el mismo esquema ante cualquier circunstancia que lo supera. Se culpa a sí mismo de todo lo que sale mal, sin importar que sea una circunstancia fortuita.

El sentimiento de culpa va acompañado de la necesidad de asumir un castigo y por eso no es raro que caiga en conductas autodestructivas para proporcionarse ese castigo. Porque el castigo es lo único que alivia el sentimiento de culpa. 

En el caso que tratamos, el problema de alimentación asume el papel de castigo, por eso la persona puede estar convencida de la necesidad de adelgazar pero al mismo tiempo utiliza la comida como castigo cuando no está a la altura de las normas tan rígidas que se autoimpone por culpa de la educación que ha recibido.

Si cree que debe seguir una dieta muy estricta sin cometer un fallo, será capaz de comer sin parar al más mínimo desliz, para castigarse por haber cometido un error. Pero también podrá reaccionar de manera diferente, se privará totalmente de comer si cree que es necesario, porque ha comprobado que de otra manera no es capaz de adelgazar.

Las experiencias traumáticas durante la infancia y la adolescencia son más frecuentes de lo que  creemos. No solo se trata del abuso físico, sino también del psicológico o de la falta de atención de los padres que es muy frecuente. Todas estas personas seguirán adelante con sus vidas como buenamente puedan.

Es frecuente que las personas que han sufrido algún trauma infantil padezcan de obesidad en la vida adulta. Las experiencias traumáticas en una edad temprana crean un extraño vínculo con la persona que los padece y se quedan a vivir en su vida como un parásito.

La consecuencia es que esta persona funcionará en todos los aspectos muy por debajo de sus posibilidades reales.

El maltrato infantil se queda a vivir en la cabeza de las personas, donde adopta la forma de diálogo interno negativo que es otra modalidad de maltrato ya que es una forma de pensar autodestructiva, que nos acompañará a lo largo de nuestra vida. 

El diálogo interno negativo es un heredero directo del trato que nos infligieron en el pasado y así continuamos ese legado de maltrato sobre nosotros mismos.

A los occidentales con frecuencia se nos educa en valores que producen frustración que es la madre de la ira. Aunque el termino correcto no sería educación, sino manipulación. La manipulación es un intento de modificar la realidad en la que vivimos porque trata de imponernos una voluntad ajena a nosotros mismos de forma abusiva. 

La verdadera educación es un intento de adaptarnos a la realidad que nos rodea a través del conocimiento de la misma. La manipulación implica imposición enfermiza en cambio la educación implica adaptación saludable.

superar el trauma

▶️ ¿Qué ocurre cuando creemos que la realidad que nos rodea se vuelve en contra nuestra? 

Por ejemplo cuando no entendemos lo que ocurre a nuestro alrededor o en nuestro propio organismo, cuando sentimos frustración porque fracasamos una y otra vez, a pesar de que creemos que estamos actuando correctamente.

En estas situaciones recurrimos a las herramientas psicológicas que tenemos en nuestra mente para adaptarnos a la situación. El problema es que muchas veces tratamos de desplazar la frustración y la ira para mantenerlas lejos de nosotros mismos, por eso podemos descargarlas sobre persona u objetos.

¿Qué ocurre cuando no quieres descargar tu ira sobre una persona a la que quieres? La descargas contra ti misma, porque no es un comportamiento censurable, porque no implica a nadie más y no se ve fácilmente. 

Alguna persona podría decirte: «Pero mujer, porque no cuidas un poco más de ti. Quiérete más» Esa persona no entiende que esa falta de cuidado es rabia, o abandono que son una forma de mal trato. No sabe que estás repitiendo un esquema aprendido.

En ocasiones cuando acudimos a nuestra caja de herramientas mental para resolver un problema tan solo encontramos ira y frustración, porque es lo que nos han inculcado los adultos que se supone que tenían que habernos educado, protegido y enseñado a adaptarnos al mundo en el que vivimos. Insisto, en vez de recibir una educación hemos aprendido una ideología de la ira y frustración.

Entonces ¿la culpa de tu sobrepeso es de tus padres? 

Tus padres seguramente fueron criados con sus propios traumas infantiles y no los superaron. Simplemente te transmitieron el maltrato que ellos recibieron. No siempre son los padres los culpables, muchas veces los agentes sociales que tratan de llevar a la sociedad en la dirección que a ellos les interesa quienes lo están provocando. Se trata de romper esa cadena.

Los traumas infantiles son tan frecuentes que personalmente considero que el peor trauma infantil es no haber padecido ninguno, porque el trauma está en todas partes y aunque no te hayan educado en él, seguro que lo padecerás. Por eso necesitamos educar para superar los traumas y no para ser sus víctimas.

▶️ ¿Cómo se puede traumatizar a un niño?

Existen varias herramientas muy eficaces para ello, que conviene conocer y evitar:

✅ 1º Abandono:

Son los niños a los que no se les presta atención. Sus dudas y necesidades psíquicas no son resueltas por sus mayores. En ocasiones lo vemos en niños sobornados con un exceso de juguetes o dispositivos móviles. Al niño se le entretiene con algo para que no pida atención a los adultos.

Puede ocurrir cuando llega un nuevo miembro a la familia, el hijo mayor puede sentirse abandonado sin que exista un abandono real por parte de los padres. También los hijos pueden sentirse abandonados sabiendo que hay una razón de necesidad que lo justifica.

El problema en esta situación es que sufren el trauma una y otra vez cada vez que lo recuerdan. Ya sabes que las cosas son cómo nos las tomamos. 

Aquí ayuda mucho pensar: «Esa persona me ha provocado un sufrimiento enorme. Sigo adelante con mi vida. He sido víctima de esa persona una vez, y no voy a permitir que el daño me haga ser una víctima todo el tiempo, no le voy a permitir que se quede en mi vida para siempre».

Perdonar no es olvidar y hacer como si nada hubiese pasado. Perdonar es recordar que lo más importante es que tu vida no se quede enquistada en el trauma, en el odio y en el resentimiento. 

Perdonar es perdonarte a ti misma la obligación de sentir ira hacia el pasado. Porque la ira es la cadena que no te deja pasar pagina y seguir adelante con tu vida.

✅ 2. El rechazo

El rechazo en la etapa infantil producirá sentimientos de no sentirse merecedores del afecto de los demás y reaccionar aislándose del contacto con los demás por miedo a no ser aceptados.

De adultos pueden llegar a convertirse en personas que esquivan toda relación social.

Cuando te han rechazado aprendes a pasar desapercibido, no llamas la atención. Sueles aislarte de los demás para encerrarte en tu propio mundo.

Sería normal que tuvieses baja la autoestima, que creyeses que no vales nada y que no le importas a nadie.

Cuando crees que no tienes ningún valor para los demás puedes reaccionar tratando de ser perfecta para alcanzar esa consideración que no tienes. Ocurre con frecuencia con los hijos de padres muy exigentes.

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trauma y autoestima

✅ 3. Humillación

Consiste en criticar o desaprobar a otra persona diciéndole que carece de valor, que no sirve para nada, que hace todo mal, que todo lo que va mal es por culpa suya. También es habitual humillar a otro en presencia de otras personas, explicando su comportamiento pero de una manera crítica, vejatoria o irónica.

La humillación destruye la autoestima.

El niño siente que alguno de sus padres se avergüenza de él. Se siente avergonzado, mortificado, tanto a nivel físico como por su comportamiento, se le compara con otros desde la perspectiva de que es inferior, se siente degradado y culpable.

Aquí la culpa esta mezclada con el sentimiento de vergüenza, porque se considera malo, inapropiado e incorrecto por acción u omisión, por algo que ha hecho o que no ha hecho.

De adultos es frecuente que se ocupen (controlen) los problemas de los demás, y olvidándose de ellos mismos. Cuantas más responsabilidades asumen más peso cogen.

En el fondo creen que cuanto más ayuden a los demás, mejor evitarán que los demás se avergüencen de ellos. Aunque es fácil que sienta que los demás se aprovechan de ellos lo que también les hará sentirse humillados.

Por eso no quieren hacer daño a los demás e incluso se sienten culpables de la desgracia de otras personas aunque no sea cierto. Se culpan de todo y cargan con las culpas de los demás.

Al estar tan pendientse de las necesidades de los demás se olvidan de la suyas propias. Por eso hacen por los demás lo que sea, incluso cosas que no suelen hacer para ellos mismos.

Si la vergüenza y la culpabilidad te persiguen. Mantente alerta cuando ronden por tu mente porque son misiles teledirigidos contra tu autoestima. Cuando tengas pensamientos negativos que te hagan sentir vergüenza de ti misma o culpable de todo, enciende la luz de alarma, porque estás a punto de hacerte a ti misma lo que te hicieron en la infancia. 

Repetirás el esquema que te inculcaron de niña, oirás el eco de las voces que te hacen avergonzarte, que te culpan de todo, pero no son tu voz, son un eco lejano que despertará tu rabia.

 Esa rabia la dirigirás contra ti misma y te castigarás haciendo algo que te molesta mucho, caerás en el comer emocional: algo que te enfurece mucho y te provoca la misma rabia e impotencia que cuando te maltrataron.

✅ 4. La traición / decepción:

Cuando uno de los padres no cumple lo que promete o no está a la altura de las expectativas que ha creado en sus hijos.

Las personas que sufren decepciones suelen desarrollar la necesidad de controlar, porque es el comportamiento contrario a decepcionar a los demás, así demuestran que son personas de confianza, tienen palabra, son responsables y tienen una personalidad fuerte.

Les cuesta abrir su intimidad por temor a mostrar algo que no refleje confianza o que haga desconfiar a los demás o que les haga vulnerables cuando quieren transmitir otra imagen de sí mismos a los demás. Suelen llevar un blindaje emocional para protegerse de la traición y mostrar solo la imagen de que son personas en las que se puede confiar.

Odian sentirse controlados, suelen tener problemas con la autoridad. No son conscientes que ellos son los que dan órdenes a los demás e incluso deciden por ellos.

Son enemigos de las sorpresas y los cambios porque se escapan del control.

Sienten más confianza con los amigos que con la pareja porque se sienten más vulnerables con la pareja. Las rupturas sentimentales les hacen mucho daño, por eso suelen buscar parejas que sean más fáciles de controlar o manipular por que se sienten más seguros de que no van a romper tan fácilmente.

✅ 5. Injusticia

Ocurre cuando no recibimos lo que merecemos, cuando no se nos valora suficientemente, cuando no se nos trata con respeto.

Aparece cuando mantienes una relación fría o distante con uno de tus padres, lo cual te limita a la hora de expresar tu afecto y ser tú misma.

Los padres autoritarios, críticos y estrictos provocan un daño mayor.

Estas personas casi nunca están satisfechas con lo que hacen porque siempre están buscando el reconocimiento de otros.

Si de pequeños se les comparó con otros, de mayores tratarán de compararse con los mejores pero así siempre salen perdiendo.

Su sentido de la justicia hace que se instalen en la queja, se saboteen cuando reciben más de lo que creen justo o creen que tienen que devolver a los demás más de lo que reciben.

6. Exceso de exigencia (parentificación)

Se le asigna al niño el papel de adulto. No hay nada malo en que los niños ayuden a los adultos cuando asumen responsabilidades familiares, en la medida apropiada a sus capacidades. Esto puede ayudar al niño a tener más confianza en sí mismo y ha descubrir la sensación de logro.

El problema surge cuando el niño ha de asumir una responsabilidad que le excede y alguno de sus mayores le culpa por no estar a la altura de lo que se le exige.

Ocurre cuando se le exige a los hermanos mayores que cuiden de los más pequeños o a una hija mayor que asuma la responsabilidad de las tareas domésticas.

Los niños no son adultos y no se les puede pedir que adopten comportamientos o que asuman responsabilidades para las que no están preparados.

Lo único que se merecen los niños es el agradecimiento por su ayuda, por asumir una responsabilidad que les excede y el orgullo por tener unos hijos tan responsables.

Otra variante de este proceso es compartir con los hijos menores aquellas situaciones íntimas o complejas que el niño por su falta de madurez tiene dificultades en asumir.

Estos niños en su etapa adulta tendrán dificultades para establecer límites saludables, así los demás se podrán aprovechar de ellos pidiéndoles favores que exceden los limites de una relación saludable.

Podrán padecer una necesidad exagerada de complacer a los demás. Es fácil que sean víctimas de aquellas personas que se aprovechan de su necesidad de entregarse a los demás.

Serán muy responsables y autosuficientes, se echarán la culpa de todo lo que ocurra, tendrán la autoestima muy baja, padecerán ansiedad o depresión, no sabrán decir que no y estarán saturados de trabajo.

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▶️ Conclusión

El daño del trauma no es puntual, no es que actúe en el momento en que te lo infligen y ahí se queda. 

El verdadero problema del trauma infantil es que sigue penetrando cada vez más en el interior de la persona, busca quedarse con la persona y crecer con ella. El daño real se produce en el tiempo porque el trauma pasa a formar parte de tu identidad personal, se convierte en parte de tu substancia personal. 

Está tan enraizado en la persona que no se puede extraer fácilmente, pero se puede reciclar para convertir ese daño en una ventaja, por ejemplo las personas que sufrieron un trauma reconocen fácilmente a otras víctimas del trauma y pueden mostrarse muy empaticas con ellas.

No son personas comunes, es triste que el trauma no les deje ver lo extraordinarios que son.

Cuando el trauma lleva tiempo en ti forma parte de ti. Si te aferras al pasado, si te aferras al origen del trauma será algo ajeno a ti y seguirá provocando dolor. 

Cuando dejas que el trauma forme parte de ti, lo haces tuyo, eres capaz de transformarlo. Serás capaz de hacer que la herida se transforme en una ventaja.

No luches, no escondas el trauma, no lo rechaces. Aduéñate de él, utiliza ese dolor para dejar salir todo lo que hay de bueno en ti.

Todas las personas que han sufrido un trauma tienen cualidades que las hacen únicas. Normalmente el trauma las disminuye y las obliga a ser la peor versión de ellas mismas cuando hay otra versión de ellas mismas que es extraordinaria y que se muestra cuando asumen el trauma.

Cuando te comparas con las personas que no han sufrido un trauma no te pareces a ellas, te puedes ver como un bicho raro, pero es que no eres como ellas.

Porque has padecido el horror y eso te hace mejor, cuando asumes la cicatriz como algo de lo que estar orgullosa y no como algo que te afea.

Las personas que han sufrido un trauma infantil adquieren otras ventajas inmensas. No te acobardes, eres mejor de lo que podrías haber sido si no hubieses padecido un trauma. Lo único que necesitas es observar lo que te ocurrió con otros ojos. Con ojos de superviviente.

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