¿Por qué empiezo a cuidarme y al poco tiempo lo abandono?

Mujer que empieza a cuidarse con ilusión y después abandona sus hábitos saludables

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Hay algo que escucho con mucha frecuencia:

«Empiezo muy bien.»

Durante unos días, o incluso unas semanas, organizas muy bien tus comidas.

Estás pendiente.

Te cuidas.

Quizá haces ejercicio.

Te encuentras mejor.

Y piensas:

«Esta vez sí.»

Pero pasa algo.

Un día complicado.

Una cena fuera.

Una semana con más trabajo.

Duermes peor.

Te encuentras cansada.

O simplemente un día haces algo diferente de lo que habías previsto.

Y poco a poco empiezas a dejarlo.

Hasta que aparece otra frase que probablemente también conozcas:

«Otra vez estoy igual.»

Y entonces es fácil llegar a una conclusión bastante dura:

«No tengo constancia.»

«Siempre lo abandono.»

«Soy incapaz de mantener nada.»

Pero quiero proponerte otra pregunta.

¿Y si el problema no fuera que eres incapaz de cuidarte?

¿Y si parte del problema estuviera en la manera en la que estás intentando cuidarte?

Porque empezar no es lo mismo que sostener.

▶️ Empezar no es lo mismo que sostener

Para empezar pueden ayudarte muchas cosas.

La motivación.

Las ganas de cambiar.

Una consulta.

Una dieta nueva.

Haber visto un número en la báscula que no te gustó.

Una fotografía.

El comienzo del año.

El verano que se acerca.

En ese momento tienes energía.

Tienes ganas.

Y eso puede ayudarte a ponerte en marcha.

Pero la motivación es eso:

el motor de arranque.

No puede hacer todo el viaje por ti.

Porque después la vida cambia.

Cambia tu cansancio.

Cambian tus horarios.

Cambia tu estado de ánimo.

Aparecen problemas.

Hay días mejores y días peores.

Y llega un momento en el que aquello que funcionaba cuando todo iba bien tiene que seguir siendo útil cuando las cosas dejan de ir tan bien.

Y muchas veces la dificultad empieza ahí.

▶️ El problema muchas veces empieza después

Imagina que decides:

«A partir de ahora voy a cenar ligero, hacer ejercicio cuatro días por semana y no comer dulce.»

La primera semana quizá puedes hacerlo.

Incluso te sientes orgullosa.

Pero llega el jueves.

Has dormido mal.

Has trabajado todo el día.

Llegas tarde a casa.

Estás cansada.

Y aparece algo dulce.

Te lo comes.

Hasta ahí no ha ocurrido nada especialmente extraño.

El problema muchas veces empieza después.

Porque aparece:

«Ya lo he estropeado.»

Y después:

«Pues ya da igual.»

Y algo que podía haber sido simplemente comer un dulce termina convirtiéndose en otra cosa:

en una prueba de que estás volviendo a fracasar.

▶️ Hemos aprendido a cuidarnos mientras cumplimos

Aquí hay algo que me parece muy importante.

Muchas personas han aprendido a cuidarse mientras cumplen.

Pero no han aprendido qué hacer cuando dejan de cumplir.

Y eso cambia mucho las cosas.

Porque sostenerte no significa hacerlo siempre bien.

Significa también saber qué hacer el día que no lo haces como habías pensado. E

Te pongo un ejemplo.

Imagina dos personas.

Las dos llevan varias semanas cuidándose.

Y una noche las dos comen bastante más de lo que querían.

Una piensa:

«Bueno. Hoy cené más de lo que quería. ¿Qué pasó?»

La otra piensa:

«Sabía que acabaría pasando. Nunca consigo mantenerlo.»

La cena puede haber sido prácticamente la misma.

Pero lo que ocurre después es muy diferente.

Para una, lo ocurrido puede convertirse en información.

Para la otra, se convierte en una sentencia.

Y esa sentencia:

«Nunca consigo mantenerlo»

puede influir mucho más en lo que haga durante los días siguientes que aquella cena concreta.

▶️ «No soy constante» explica muy poco

Por eso, cuando alguien me dice:

«Me falta constancia»

me interesa saber qué significa exactamente.

¿Dónde empieza a perderla?

¿Después de un mal día?

¿Cuando se cansa?

¿Cuando no ve resultados?

¿Cuando come algo que considera prohibido?

¿Cuando tiene compromisos sociales?

¿Cuando lleva demasiado tiempo esforzándose?

¿Cuando empieza a sentir que cuidarse significa estar permanentemente vigilándose?

Porque decir:

«No soy constante»

explica muy poco.

Necesitamos mirar un poco antes.

Necesitamos encontrar la escena en la que aquello que estaba haciendo empieza a dejar de ser sostenible.

▶️ ¿Esto que estoy intentando hacer cabe de verdad en mi vida?

Y aquí aparece otra posibilidad.

Quizá algunas de las cosas que estás intentando mantener te exigen demasiado.

Hay maneras de cuidarnos que funcionan estupendamente durante unos días…

pero que necesitan unas condiciones casi perfectas.

Tiempo.

Energía.

Organización.

Motivación.

Control.

Que no aparezcan demasiados problemas.

Mientras todo eso está disponible, funcionan.

Pero cuando las condiciones cambian, empiezan a tambalearse.

Y entonces quizá la pregunta no sea solamente:

«¿Cómo consigo tener más fuerza de voluntad?»

A mí me interesa bastante más otra:

«¿Esto que estoy intentando hacer cabe de verdad en mi vida?»

▶️ También necesitas una forma de cuidarte para los días difíciles

Porque una manera de cuidarte que solo funciona cuando tienes tiempo, energía y ganas…

probablemente no sea suficiente.

También necesitas una manera de cuidarte para el martes en el que has dormido mal.

Para la semana en la que tienes demasiado trabajo.

Para una comida familiar.

Para el día en el que estás triste.

Para cuando no tienes ganas de cocinar.

Para cuando haces algo que no estaba previsto.

Eso también es cuidarte.

Y probablemente sea una de las partes más importantes.

▶️ ¿Con las condiciones que tengo hoy, qué puedo sostener?

Esto no significa conformarte.

No significa:

«Bueno, da igual lo que haga.»

Significa otra cosa.

Significa poder preguntarte:

«Con las condiciones que tengo hoy, ¿qué puedo sostener?»

Quizá hoy no puedas hacer todo lo que habías previsto.

Pero quizá puedas hacer algo.

Y ese algo puede ser mucho más útil que exigirte hacerlo todo, no conseguirlo y terminar abandonándolo.

▶️ Una dificultad no tiene por qué convertirse en una sentencia

Hay una diferencia enorme entre decir:

«Hoy no lo hice como quería.»

y decir:

«Otra vez he fracasado.»

La primera frase describe lo que ocurrió.

La segunda empieza a hablar de ti.

De tu capacidad.

De quién crees que eres.

Y cuando cada dificultad termina convirtiéndose en una prueba de que no eres capaz…

cada vez resulta más difícil volver a cuidarte.

▶️ Quizá la constancia sea otra cosa

Por eso quizá la constancia no consista en repetir siempre la misma conducta.

Quizá tenga más que ver con otra cosa:

con no abandonarte cuando cambian las circunstancias.

A veces eso significará hacer las cosas como habías previsto.

Y otras veces significará simplificar.

Hacer menos.

Descansar.

Comer diferente.

Volver a empezar en la siguiente comida sin castigarte.

O simplemente preguntarte:

«¿Qué hizo tan difícil cuidarme hoy?»

Porque esa pregunta puede enseñarte algo.

▶️ Una pregunta para esta semana

Si quieres probar algo esta semana, observa precisamente ese momento.

El momento en el que empiezas a notar:

«Ya lo estoy dejando otra vez.»

Y antes de sentenciarte, prueba a hacerte una pregunta muy sencilla:

«¿Qué cambió?»

¿Qué cambió en mi día?

¿En mi energía?

¿En mis necesidades?

¿En lo que me estaba exigiendo?

¿En la forma en la que me hablé cuando algo no salió como esperaba?

No necesitas responderlo todo.

Solo mirar un poco mejor.

Porque probablemente ya sabes bastante sobre cómo empezar.

Lo que quizá necesitas comprender mejor es qué te ocurre cuando sostenerlo empieza a hacerse difícil.

▶️ Cuidarte también es aprender a no abandonarte

Y esa es la idea que me gustaría que te llevaras hoy:

Cuidarte no es solamente saber empezar. También es aprender a no abandonarte cuando las cosas se complican.

Si te reconoces en esto, puede interesarte también:

¿Por qué paso de hacerlo perfecto a que ya me dé igual?

Porque allí hablamos precisamente de uno de los momentos en los que una pequeña desviación puede acabar convirtiéndose en abandono.

▶️ ¿Quieres comprender qué ocurre en tu caso?

Si quieres comprender qué ocurre concretamente en tu caso, en una Sesión de Claridad podemos mirar juntos dónde empieza a complicarse tu manera de cuidarte y qué está ocurriendo en esas situaciones.

Pero comprenderlo es solo el principio.

Después habrá que aprender a construir una forma de cuidarte que también pueda acompañarte cuando la vida no sale como habías previsto.

Conoce aquí la Sesión de Claridad.

▶️ Te interesa:

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