Enseño a las personas con sobrepeso a pensar, cocinar y comer de manera saludable, para que adelgazar se convierta en algo fácil y práctico y para que se sientan capaces de mantenerse delgadas por ellas mismas.

Seguro te pasa que…

  • No soportas, que constantemente te digan, que lo importante de una persona no es su aspecto, sino su personalidad. Si eso fuese cierto, ¿por qué nadie lo tiene en cuenta?
  • Te molesta que algunas personas te traten con condescendencia y te den su opinión sobre lo que has de comer, como si diesen por sentado que careces de autocontrol.
  • Sabes de sobra que no solo te pesan los kilos, sino la carga emocional que conlleva el cómo te tratan y el cómo te juzgan los demás.
  • Te fastidia que te vean como una víctima del sobrepeso, cuando tú eres una persona luchadora.
  • Has sido capaz de superar otros retos en tu vida y te resulta frustrante no poder controlar tu peso.
  • Siempre das lo mejor de ti misma y sientes que tu imagen no es un reflejo de todo tu potencial. Es como ese árbol que no deja ver el bosque.

En todos mis años de profesión he conocido a muchas personas como tú, que habiendo triunfado en muchos aspectos de la vida no consiguen adelgazar

Sé como ayudarte en tu proceso

  • Te demostrarás a ti misma de lo que eres capaz.
  • Ganarás autoconfianza, autoestima y seguridad.
  • Ganarás en reconocimiento profesional y social.
  • Mejorará tu salud, estado nutricional y calidad de vida.
  • Ganarás en comodidad y dinamismo.
  • Perderás peso y volumen. Podrás realizar actividades que antes te parecían impensables.
  • Aprenderás nuevas habilidades de psicología y cocina.
  • Aprenderás a controlar la ansiedad por la comida y el estrés.
  • Dejarás de pensar en términos negativos con respecto al peso.
  • Te demostrarás a ti misma de lo que eres capaz.
  • Ganarás autoconfianza, autoestima y seguridad.
  • Ganarás en reconocimiento profesional y social.
  • Mejorará tu salud, estado nutricional y calidad de vida.
  • Ganarás en comodidad y dinamismo.
  • Perderás peso y volumen. Podrás realizar actividades que antes te parecían impensables.
  • Aprenderás nuevas habilidades de psicología y cocina.
  • Aprenderás a controlar la ansiedad por la comida y el estrés.
  • Dejarás de pensar en términos negativos con respecto al peso.

Al ser una persona luchadora pones todo tu empeño en conseguir adelgazar, pero al no contar con el apoyo adecuado, lo único que consigues es empeorar el problema.

Los continuos fracasos te hacen perder la autoestima y la confianza en ti misma. Al final te resignas o te autojustificas. Pero sigues sin conformarte.

Te propongo que hagas algo diferente:

  • Uno Puedo enseñarte a construir una relación con la comida basada en la satisfacción y no en la renuncia. Para ello te aconsejo que leas el apartado sobre Cómo te ayudamos o que veas el vídeo ¿Cuál es el secreto para estar delgada? .
  • Dos Accede a mi clase gratuita “Cocinar para adelgazar” AQUÍ, en el que te enseñaré una manera de cocinar que te ayudará, si no sabes cocinar o no tienes tiempo para ello.
  • Tres Descubre los vídeos de mi blog titulados “Cómo construir una buena relación con la comida” y “¿Cómo como?”.
  • Cuatro Si prefieres trabajar directamente conmigo, puedes leer mis programas de tratamiento y concertar una entrevista gratuita, en la que valoraré tu caso y podrás consultarme tus dudas.

Este es el equipo completo detrás de FernandoAceiro.com

Nuestros valores son el compromiso, el respeto y la responsabilidad de trabajar a diario para mejorar la salud de cientos de personas

Este es el equipo completo detrás de FernandoAceiro.com

Nuestros valores son el compromiso, el respeto y la responsabilidad de trabajar a diario para mejorar la salud de cientos de personas

MI HISTORIA

Durante mi juventud pasaba las vacaciones con un familiar obeso, que por razones de comodidad sometía a toda la familia a la misma dieta insípida. Aún tengo pesadillas con la dichosa merluza cocida con judías verdes. Poco a poco la comida familiar se transformó en una fuente importante de conflicto y aquel problema alimentario se convirtió en el miembro más influyente de nuestra familia. Lo que generó en mí, una mala relación con la comida.

Durante mi formación universitaria conocí a mi mujer, que estudiaba pedagogía y era vegetariana. La primera vez que me invitó a comer y me sirvió unas judías verdes, temí que hubiese una “conspiración de las verduras” acechándome. Probé la comida por cortesía y descubrí que era una gran cocinera: Las judías eran una exquisitez. Aprendí que muchas manías alimentarias se producen por la forma en la que está cocinado el alimento y que muchas personas carecen de los conocimientos culinarios necesarios, para afrontar este tipo de situaciones.

Tras aquella revelación comenzó a fraguarse, en mí, el interés por lo que al cabo de los años se convertiría en mi trabajo actual. Solucionar los problemas alimentarios desde una aproximación pedagógica y práctica:

Enseño a pensar, cocinar y comer de manera saludable.

Empecé mi vida laboral trabajando para la Sanidad Pública, en donde se ejercía un estilo de medicina que no tenía en cuenta las necesidades reales de los pacientes. La mayoría de las patologías que veía, estaban originadas por el estilo de vida y la alimentación, dos circunstancias que no pueden solucionarse con una pastilla, sino con una aproximación al problema, que tenga en cuenta todos los aspectos y necesidades reales de la persona.

No es admisible que constantemente se retiren cientos de medicamentos del mercado, por sus efectos indeseables, cuando hay maneras más eficaces y menos peligrosas de proceder.

Mi mujer me regaló un pisapapeles que era un busto de Hipócrates con una inscripción: «Nuestra comida debería ser nuestra medicina y nuestra medicina debería ser nuestra comida».

Quería que mi trabajo contribuyese de forma significativa al cambio de hábitos alimentarios, para la prevención y tratamiento de enfermedades derivadas de la obesidad. Decidí centrarme en perseguir mi sueño, convirtiéndome en mi propio jefe, dedicándome a prevenir y educar, no a medicar. Para ello obtuve un Master en Dietética y Nutrición, y una especialidad en Tratamiento Psicológico de la Obesidad y Trastornos del Comportamiento Alimentario, a parte de otras diplomaturas en Medicina Psicosomática y Patologías Asociadas a Errores Nutricionales. Me sentía tan dichoso con mi nuevo trabajo que supe que había hecho lo correcto.

Al poco de empezar a trabajar descubrí que muchos pacientes que venían a mi consulta, mostraban una mala actitud hacia la comida que me resultaba familiar, al indagar sobre la causa de aquello, supe que era la consecuencia de haber seguido dietas de adelgazamiento restrictivas.

Sabiendo, por propia experiencia, que el seguir una dieta restrictiva podía hacer crónicos los problemas alimentarios, me decidí por la alimentación saludable, que a diferencia de las dietas restrictivas, debería mantenerse de forma indefinida, porque es la manera ideal de alimentarse. Ya han pasado muchos años desde entonces y, todavía hoy, sigo viendo a pacientes que han sido víctimas de un tratamiento dietético inadecuado.

Muchos pacientes me preguntan, cómo la alimentación saludable les puede ayudar a adelgazar, si no es, realmente, una dieta. La respuesta es sencilla, y su propio nombre lo indica, se llama alimentación saludable porque nos ayuda a alcanzar y a mantener el mejor estado de salud posible, y para ello lleva los indicadores de salud a su nivel óptimo. 

Uno de los mejores indicadores de salud que se conoce es el peso adecuado, ¿por qué no utilizar la alimentación saludable para alcanzar el peso adecuado?

Esta mirada al pasado me ha hecho consciente, de cómo fueron encajando todas las piezas de mi vida. Ya no sabría decir si, yo he elegido mi profesión, o ésta me ha elegido a mí.

Tampoco sabría decir, si es mi profesión, o mi filosofía de la vida.

A través de numerosas investigaciones y más de treinta años de experiencia, desarrollé un método de trabajo basado en un estilo de alimentación saludable, que busca reconciliar a la persona con su manera de comer, para hacer de la alimentación un aliado y no una fuente de frustración, que la predisponga negativamente en todo lo referente a la comida.

Mi forma de trabajar se basa en que la persona ponga en práctica todo lo que ha aprendido, de manera inmediata, para que se integre en su forma habitual de pensar y de actuar.

Enseño a las personas con sobrepeso a pensar, cocinar y comer de una manera saludable, que les permita adelgazar de forma fácil y práctica y para que se sientan capaces de mantenerse delgadas por sí mismas.

Mis aficiones:

- Las mascotas:

  • A las mascotas no les importa tu profesión o cuanto dinero ganas, te valoran por el tipo de persona que eres. Viven el presente y siempre dan lo mejor de ellas mismas, porque al no poder hablar, no saben el significado de la palabra imposible.
  • Valoro su lealtad y su capacidad para quitarle importancia a los problemas de los humanos. Han sido para mí un ejemplo de amistad y fidelidad. Creo que los animales nos han hecho mejores humanos con su ejemplo.
  • Admiro su intuición y la empatía para adivinar a las personas: Los perros no hablan, porque saben que las palabras pueden engañar y, también saben, que lo que más dice de una persona, es aquello que se calla. Saben observar.

- La pintura:

  • Me permite captar los detalles que pasan desapercibidos.
  • Me ha hecho más observador y minucioso.
  • Me ayuda a ordenar el espacio y a pensar en imágenes.
  • Me ha enseñado a hablar en imágenes, para poder conectar directamente con el subconsciente de la persona que esta frente a mí.
  • La pintura es una substancia que se desliza bastante bien, solo hay que dejarla seguir su camino y adaptarse a sus necesidades: Como terapeuta sigo el mismo principio.

- La gastronomía:

  • Cocinar es, en sí mismo, una terapia que podemos disfrutar tres veces: cuando la cocinamos, cuando la comemos y cuando trasmitimos nuestra generosidad a otros, a través de ella. Es una forma de meditación que nos atrapa en el presente y que destierra de nuestra mente todos los pensamientos superfluos, que como los ingredientes que están de más, no aportan nada al plato. Comer bien mejora nuestra salud y nuestro estado de ánimo. Saber que con unos ingrediente limitados somos capaces de variar los menús, nos gratifica y aumenta nuestra autoestima.
  • El enseñar a cocinar forma parte de nuestro método. Restaurar una buena relación con los alimentos se basa en disfrutar de una cocina rápida, sana y variada. Tan importante como saber lo que tenemos que comer es saber cómo comerlo y cómo cocinarlo.

¿Te quejas de que no tienes tiempo para cocinar y acabas comiendo siempre lo mismo?

Te invito a que conozcas otra manera de cocinar que te ahorrará tiempo y te hará ganar variedad en tus platos

¿Me permites que te lo demuestre?

Accede a nuestra “CLASE GRATUITA de cocina para adelgazar